Me llamo Paula Vendrell, tengo 24 años y durante los últimos 9 años he vivido fuera. Han sido nueve años intensos, llenos de aprendizajes, cambios y muchas experiencias que me han hecho crecer tanto a nivel personal como profesional. He aprendido muchísimo viviendo fuera, sobre todo a convivir con culturas diferentes, a adaptarme, a escuchar y a mirar el mundo con una perspectiva mucho más amplia. Pero siempre he tenido una cosa clara: quería volver a casa. No sabía exactamente cuándo ni cómo, pero sí el porqué. Quería volver cuando tuviera un proyecto que realmente me motivara. Cuando tuviera una razón clara para quedarme, para crecer aquí, para construir algo con sentido en el lugar de donde vengo. Y este proyecto acabó siendo Mas Fuertes.
Estudié Ciencias Políticas, una formación que me ha ayudado mucho a entender cómo funcionan las organizaciones, la sociedad, las dinámicas humanas y las estructuras que sostienen cualquier proyecto. Pero si algo me ha definido siempre es que he sido una persona muy creativa. Me gusta comunicar, contar historias, construir marcas con alma, conectar personas con proyectos que tienen sentido. Y durante mucho tiempo pensé que estas dos partes, la más analítica y la más creativa, estaban separadas. Hasta que encontré un lugar donde podían convivir.
Cuando entré en Mas Fuertes como responsable de Ventas y Marketing en España, entendí que había encontrado exactamente eso: un espacio donde podía crecer, aportar, aprender y construir. Un proyecto familiar, humano, honesto y profundamente comprometido con la calidad y con las personas. Lo que más me sorprendió desde el primer día no fue solo el nivel del producto, que es excepcional, sino la forma en que se hacen las cosas. La atención al detalle, el respeto por el tiempo de la naturaleza, el cuidado de cada fase del proceso, y sobre todo el trato hacia las personas que forman parte del equipo. Aquí cada trabajador tiene voz, tiene espacio para crecer, para equivocarse, para aprender y para evolucionar. Y eso no es tan habitual como debería ser.
Cada botella de aceite, cada vino y cada tarro de miel que sale de Mas Fuertes lleva detrás una historia de paciencia, de respeto por el territorio y de un compromiso muy fuerte con hacer las cosas bien. No rápido. No fácil. Bien. Por eso volver no ha sido un paso atrás, sino todo lo contrario. Ha sido un paso hacia adentro. Hacia un proyecto con sentido. Hacia un futuro que puedo construir desde aquí. Hacia una manera de trabajar que encaja con quien soy y con lo que quiero ser. Volver a casa solo tenía sentido si era para crecer. Y hoy puedo decir que he vuelto para quedarme. He encontrado un proyecto. Y he encontrado un lugar donde el trabajo no es solo trabajo, sino una manera de contribuir a algo que vale la pena.
Y eso, para mí, es lo que realmente hace fuerte a Mas Fuertes.